viernes, 28 de noviembre de 2014

COMENTARIO DE TEXTO: "PELAYO Y EL INICIO DE LAS CONQUISTAS CRISTIANAS"


Alfonso III (866-910). 
El relato cristiano: Crónica de Alfonso III.
       Pelayo estaba con sus compañeros en el monte Auseva, y el ejército de Alqama (con 187.000 soldados) llego hasta él y alzó innumerables tiendas frente a la entrada de la cueva. El predicho obispo subió a un montículo situado ante la cueva de la Señora y habló así a Pelayo: 'Pelayo, Pelayo, ¿dónde estás?' El interpelado se asomó a la ventana y respondió: “Aquí estoy”. El obispo dijo entonces: “Juzgo, hermano e hijo, que no se te oculta cómo hace poco se hallaba toda España unida bajo el gobierno de los godos y brillaba más que los otros países por su doctrina y ciencia, y que, sin embargo, reunido todo el ejército de los godos, no pudo sostener el ímpetu de los ismaelitas, ¿podrás tú defenderte en la cima de este monte? Me parece difícil”. Escucha mí consejo: “vuelve de tu acuerdo, gozarás de muchos bienes y disfrutarás de la amistad de los caldeos”. Pelayo respondió entonces: “¿No leíste en las Sagradas Escrituras que la Iglesia del Señor llegará a ser como el grano de la mostaza y de nuevo crecerá por la misericordia de Dios?” El obispo contestó: “Verdaderamente, así está escrito”. Pelayo dijo: “Cristo es nuestra esperanza; que por este pequeño montículo que ves sea España salvada y reparado el ejército de los godos”. Confío en que se cumplirá en nosotros la promesa del Señor, porque David ha dicho: ¡Castigaré con mi vara sus iniquidades y con azotes sus pecados, pero no les faltará mi misericordia!. Así, pues, confiando en la misericordia de Jesucristo, desprecio esa multitud y no temo el combate con que nos amenazas. “Tenemos por abogado cerca del Padre a nuestro Señor Jesucristo, que puede librarnos de estos paganos”. El obispo, vuelto entonces al ejército, dijo: “Acercaos y pelead. Ya habéis oído cómo me ha respondido, a lo que adivino de su intención no tendréis paz con él, sino por la venganza de la espada”.
            Alqama mandó entonces comenzar el combate, y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las hondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Virgen Santa María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. Y como Dios no necesita las lanzas, sino que da la palma de la victoria a quien quiere, los cristianos salieron de la cueva para luchar con los caldeos; emprendieron éstos la fuga, se dividió en dos su hueste, y allí mismo fue al punto muerto Alqama y apresado el obispo Oppas. En el mismo lugar murieron ciento veinticinco mil caldeos, y los sesenta y tres mil restantes subieron a la cumbre del monte Aseuva y por el lugar llamado Amuesa descendieron a la Liébana. Pero ni estos escaparon a la venganza del Señor; cuando atravesaban por la cima del monte que está a orillas del río llamado Deva, junto al predio de Cosgaya, se cumplió el juicio del Señor: el monte, desgajándose de sus cimientos, arrojó al río los sesenta y tres mil caldeos y los aplastó a todos. Hasta hoy, cuando el río traspasa los límites de su cauce, muestra muchas señales de aquéllos.

La noticia musulmana: Nafh al-tib de al-Maqqari.
            Cuentan algunos historiadores que el primero que reunió a los fugitivos cristianos de España, después de haberse apoderado de ella los árabes, fue un infiel llamado Pelayo, natural de Asturias, en Galicia, al cual tuvieron los árabes como rehén para seguridad de la gente de aquel país, y huyó de Córdoba en tiempo de Al-Hurr ben Abd Al-Rahman Al-Thaqafi, segundo de los emires árabes de España, en el año sexto después de la conquista, que fue el 98 de la Hégira [716-717]. Sublevó a los cristianos contra el lugarteniente de Al-Hurr, le ahuyentaron “y se hicieron dueños del país, en el que permanecieron reinando, ascendiendo a veintidós el número de los reyes suyos que hubo hasta la muerte de Abd Al-Rahman III”.
            Dice Isa ben Ahmad Al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim Al-Qalbi, se levantó en tierra de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos en al-Andalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder, lo que no habían esperado lograr. Los islamitas, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de su país hasta llegar a Ariyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona en Galicia y no había quedado sino la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con trescientos hombres.
            Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían qué comer sino la miel que tomaban de la dejada por las abejas en las hendiduras de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo: 'Treinta asnos salvajes ¿qué daño pueden hacernos?' En el año 133 murió Pelayo y reinó su hijo Fáfila. El reinado de Pelayo duró diecinueve años, y el de su hijo dos. Después de ambos reinó Alfonso, hijo de Pedro, abuelo de los Banu Alfonso, que consiguieron prolongar su reino hasta hoy y se apoderaron de lo que los musulmanes les habían tomado.
SÁNCHEZ-ALBORNOZ, C. La España musulmana, Op. cit., vol. I, pp. 74-77.

Consulta de términos en glosarios, diccionarios, etc.
Munuza: gobernador o administrador de Astúrias, compañero de Tariq en la conquista.
Pelayo: alto dignatario Godo, primer rey de Asturias (718-737) (Monsalvo, 2010).
Ismaelitas: musulmanes, sarracenos, moros.
Caldeos: enemigos de Israel, se aplica al pueblo de Babilonia (Zabalo, 2004).
Alqama: general musulmán.
Oppas: obispo de Toledo, hijo de Witiza o hermano según “La Crónica Mozárabe”.
187.000: no es una cifra caprichosa, puede ser una alusión a un pasaje del Antiguo testamento, donde un ejército Asirio fue exterminado por el ángel del Señor (Zabalo, 2004).
El grano de mostaza: una alusión bíblica del texto (Zabalo, 2004).
Fundíbulos: lanza piedras, un arma utilizada en el medievo para destruir murallas. 
Al Hurr: gobernador dependiente del Califato de Damasco (716-719) (Monsalvo, 2010).
Abderrahman III: primer Califa Omeya (929-961).
Hégira: 622 d. C., referencia para el calendario musulmán.
Al-Razi: escribió una crónica de los reyes de Al-Andalus, Jiménez de Rada lo cita en su rebus Hispaniae como autor de la “Crónica del Moro Rasis” (887-955).
Anbasa: gobernador dependiente del Califato de Damasco (721-726) (Monsalvo, 2010).
Galicia: denominaban los musulmanes así al norte montañoso de la Península Ibérica, desde Pamplona al este, hasta Galicia al oeste.
Alfonso: hijo de Pedro Duque de Cantabria, casado con la hija de Pelayo, rey de Asturias tras la muerte de Favila (739-757).
Banu Alfonso: los hijos de Alfonso, nietos de Pedro.

Claves para comprender el documento.
Esta compilación de trozos de autores islamitas y cristianos ha sido cuidadosamente escogida por Sánchez-Albornoz y el resultado es una obra de gran precisión histórica. El autor acude a las dos fuentes, la cristiana y la musulmana, deja hablar a los historiadores, compiladores, cronistas, príncipes, místicos, alfaquíes, poetas, etc., en fin, a todos aquellos que dejan vislumbrar algo del íntimo vivir del Al-Andalus.  Para el autor la historia completa de un pueblo o nación debe aprisionar no sólo la superestructura individual o colectiva, sino también la intimidad del pueblo o del personaje histórico que se estudia (Amaya, 1948).
Texto cristiano. La Crónica de Alfonso III tuvo una amplia difusión y pasó a través de Rodrigo Jiménez de Rada,  a la Primera Crónica General de España compilada por orden de Alfonso X, sin introducir apenas novedades (González, 2002). De autor anónimo, sin duda un clérigo familiarizado con la lectura asidua de la Sagrada Escritura, la crónica se halla cuajada de referencias y citas bíblicas, característica común a casi toda la producción historiográfica de la Europa cristiana altomedieval, se admite que fue redactada después del año 881. En esta fecha, el autor contempla los inicios de la resistencia desde la perspectiva optimista de las victorias de Alfonso III sobre Muhammad II, que derrotado solicita al monarca una tregua de tres años (Zabalo, 2004).
Texto musulmán. Nafh al-tib de al-Maqqari (Tremecén, 1578 - El Cairo, 1632) es el autor de Nafh al-tib, cuyo nombre completo es Exhalación del olor suave del ramo verde de Al-Andalus. Tiene un gran valor histórico, al basarse en numerosas crónicas anteriores, que detallan los sucesos ocurridos en Al-Andalus. Tiene como valor añadido que hace referencia a antiguas obras hoy desaparecidas. Es una historia imprescindible para conocer los primeros momentos de la conquista de España por los musulmanes (Al Qantir, 2010).
El autor del texto se basa en lo que escribió a Al-Razi, este es autor de una crónica de los reyes de Al-Andalus. Jiménez de Rada lo cita repetidamente en su rebus Hispaniae como la “Crónica del Moro Rasis” (887-955). Que menciona los musulmanes reinantes desde Al-Hurr hasta Abderraman II y el reinado de Pelayo y sus sucesores que se apoderan de los que los musulmanes les habían tomado.

1) Clasificación del documento.
El texto cristiano es un fragmento de La Crónica de Alfonso III, de autor anónimo, redactada  a finales des siglo IX. El texto musulmán es un fragmento de Nafh al-tib de al-Maqqari, se basa en numerosas crónicas anteriores y fue escrito en el siglo XVII. Los dos textos son documentos públicos. Por su temática se clasifican como histórico-literarios y aunque los dos son fuentes secundarias, no tienen carácter historiográfico, ya que no se pueden considerar una obra de historia con finalidad investigadora y científica. La obra recopilatoria de Sánchez Albornoz si es una fuente secundaria historiográfica.

2) Esquema del texto (o análisis del texto).
El texto cristiano esta impregnado de alusiones bíblicas. En el primer párrafo el obispo Oppas intenta comprar para su causa a Pelayo, que no va a aceptar. El líder de los cristianos sabe que aunque Dios castigó las iniquidades y pecados  de los godos, como es misericordioso, ayudará a su pueblo a recuperar España y a reparar la derrota. Esta puede ser la idea principal.
En el segundo párrafo se manifiesta la victoria de Pelayo, que con la ayuda de Dios aniquila un ejército de 187.000 hombres. Una parte 125.000, mueren en la batalla con el milagro de la virgen y la otra parte 63.000, en la retirada cuando un monte los aplasta. Idea secundaria.
El texto musulmán se basa en lo que cuentan historiadores precedentes y describe en tres párrafos los acontecimientos acaecidos. El primer párrafo describe como Pelayo se sublevó contra el lugarteniente de Al-Hurr (716-717), le ahuyentaron y se adueñaron del país,  en el reinaron veintidós reyes cristianos hasta la muerte de Abd Al-Rahman III. La idea que subyace es que el autor reconoce el éxito de Pelayo y el de sus sucesores. Idea secundaria.
Cita el autor en el segundo párrafo a Al-Razi, que escribió; “en tiempos de Anbasa (721-726) se levantó en Galicia un asno salvaje llamado Pelayo”. Es importante lo que indica a continuación porque coincide con los contenidos básicos del texto cristiano; “Desde entonces empezaron los cristianos en al-Andalus a defender contra los musulmanes las tierras que aun quedaban en su poder…”. El autor expresa como el último reducto cristiano después de la conquista de los islamitas; “…la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con trescientos hombres”. Esta es la idea principal del texto musulmán, que da noticia del comienzo de la resistencia y de la organización incipiente de un reino, tratando con desprecio tanto a Pelayo como a su pueblo.
En el último párrafo el autor pone de manifiesto el desprecio a un enemigo del Islam al que no han podido reducir y las malas condiciones en que se encontraba el ejercito musulmán en una tierra pobre sin medios de subsistencia; “Treinta asnos salvajes ¿qué daño pueden hacernos?”. Para terminar hablando de cómo Pelayo y sus sucesores consiguieron prolongar su reino hasta hoy (S. XVII) y arrebatar lo que los musulmanes habían quitado a los cristianos. Idea secundaria.

3) Comentario propiamente dicho.
a) Contexto histórico.
La conquista de la Península por los musulmanes puede considerarse como la continuación de la expansión que comenzó tras la muerte de Mahoma. La conquista no fue difícil en parte por la desorganización del estado visigodo y por la colaboración de destacados godos. El estado andalusí dependiente de Damasco pronto se puso en funcionamiento y desde el 717 Córdoba se convirtió en la capital.
El foco de resistencia asturiano, supuso la primera derrota de los musulmanes en Europa y durante un siglo el Reino de Asturias fue el único territorio cristiano organizado en la Península y el único, que en su época, freno la expansión musulmana. El núcleo de Pelayo, fue reforzado por otro, el de Alfonso, que se unió a la causa de Pelayo y se caso con su hija Ermesinda, lo que propició su herencia del trono cuando murió el hijo de Pelayo, Favila. En Alfonso I (739 -757) convergieron las dos áreas de la Cornisa Cantábrica que antes se libraron de la presencia de los musulmanes.
Después de algunos reinados, llega al poder Alfonso II (791-842), un gobierno de medio siglo que se identifica con una coyuntura decisiva en la historia del reino de Asturias, por dos motivos: se afianza y logra superar las dificultades exteriores, y se organiza desde el punto de vista interno. La Crónica Albeldense afirma de este rey, que hizo revivir en Oviedo toda la constitución política de los visigodos y toda su organización eclesiástica. Sánchez-Albornoz se inclina a reducir la restauración del orden gótico atribuida a Alfonso II, a la formulación de una idea llamada a tener profundas consecuencias en la historia posterior, el llamado “neogoticismo asturleonés”, es decir, la consideración de la monarquía asturiana primero y de la leonesa luego, como directas continuadoras visigodas. 
Con el largo reinado de Alfonso III (866-910), se desarrolla la etapa más brillante de la historia del reino asturiano. La expansión territorial y un hábil sistema de alianzas, por un lado, la repoblación programada y la afirmación neogótica, por otro, constituyen las directrices fundamentales de todo el proceso político de Alfonso III. Según Menéndez Piral, el optimismo triunfalista que se respiraba en la corte y que traduce finalmente la predicción de la Crónica Profética, constituirá la clave explicativa de la estructura política de España desde el siglo X al XII: la idea imperial leonesa (Álvarez (Coord.), 2013).
b) Comentario de las ideas principal y secundaria.
La aportación histórica del texto cristiano, hay que contemplarla desde el punto de vista del clérigo cronista, que utiliza los precedentes bíblicos con un carácter positivo y paralelo, comparando a los hispanogodos con el pueblo judío. Al contemplar el cronista del siglo IX los inicios de la resistencia desde la perspectiva optimista propiciada por las victorias de Alfonso III sobre el Emir Omeya, las esperanzadas palabras que el narrador tardío pone en boca de Pelayo, cobran su sentido premonitorio (Zabalo, 2004). 
En cuanto al texto musulmán, Al-Maqqari, escribió una obra que tiene un gran valor histórico, aunque con contradicciones. El texto desprecia a los cristianos como enemigos sometidos y con poca capacidad de reacción, aunque confirma por otro lado su consolidación como resistencia y la prolongación en el tiempo de la misma. Al final desde la perspectiva que da el paso de los siglos el autor, Al-Maqqari, habla de la recuperación por parte de los hispanos de los territorios que los musulmanes les habían arrebatado. Los dos textos coinciden en la misma idea, desde ese pequeño núcleo astur se inicia la reconquista del territorio cristiano arrebatado por los musulmanes a los godos.
c) Acontecimientos relacionados.
Unos años mas tarde que comienza la resistencia astur se van formando los núcleos pirenaicos de Aragón y Pamplona. En el 800 los espacios correspondientes a Aragón, Sobrarbe y Ribagorza estuvieron sometidos a los carolingios; desde el 810 destaca un personaje, Aznar Galindo, al frente de un núcleo que desde el 828 aparece identificado como Aragón. Hacia el 800-810, Pamplona se habría librado ya de la posible dependencia fiscal musulmana; la influencia carolingia que sucedió a aquella duró poco tiempo. Fue Iñigo Arista (+851 o 852) el primer personaje destacado de una dinastía que extendía su influencia desde Pamplona hacia el pirineo occidental (Montalvo, 2010).

4) Conclusión.
Los textos son importantes por la carencia de fuentes en la época altomedieval. Su fiabilidad está en función de la de sus autores, que indudablemente son parte interesada. El cronista hispano del siglo IX, ve los inicios de la resistencia desde el punto de vista de un clérigo habituado a la lectura de las Sagradas Escrituras. Su texto impregnado de referencias bíblicas pone en boca de Pelayo unas palabras que son consecuencia del éxito de la situación de euforia que se vive durante el reinado de Alfonso III.  En cuanto al texto musulmán, menos fabulado y desde la perspectiva que da el paso de los siglos, coincide en el fondo con el texto cristiano. El autor, Al-Maqqari, habla de la recuperación por parte de los hispanos de los territorios que los musulmanes les habían arrebatado. 

**Os recuerdo que es un ejemplo y que por lo tanto es mejorable y no un modelo estricto e inmutable**. 

PELAYO Y EL INICIO DE LAS CONQUISTAS CRISTIANAS
(Así podría quedar la redacción final del comentario eliminando los epígrafes)
            El texto cristiano es un fragmento de La Crónica de Alfonso III, de autor anónimo, redactada  a finales des siglo IX. El texto musulmán es un fragmento de Nafh al-tib de al-Maqqari, se basa en numerosas crónicas anteriores y fue escrito en el siglo XVII. Los dos textos son documentos públicos. Por su temática se clasifican como histórico-literarios y aunque los dos son fuentes secundarias, no tienen carácter historiográfico, ya que no se pueden considerar una obra de historia con finalidad investigadora y científica. La obra recopilatoria de Sánchez Albornoz si es una fuente secundaria historiográfica.
            El texto cristiano esta impregnado de alusiones bíblicas. En el primer párrafo el obispo Oppas intenta comprar para su causa a Pelayo, que no va a aceptar. El líder de los cristianos sabe que aunque Dios castigó las iniquidades y pecados  de los godos; como es misericordioso, ayudará a su pueblo a recuperar España y a reparar la derrota. Esta es la idea principal. En el segundo párrafo se manifiesta la victoria de Pelayo, que con la ayuda de Dios aniquila un ejército de 187.000 hombres, 125.000, mueren en la batalla con el milagro de la virgen y 63.000, en la retirada cuando un monte los aplasta. Idea secundaria.
            El texto musulmán se basa en lo que cuentan historiadores precedentes y describe en tres párrafos los acontecimientos acaecidos. El primer párrafo describe como Pelayo se sublevó contra el lugarteniente de Al-Hurr (716-717), le ahuyentaron y se adueñaron del país,  en el reinaron veintidós reyes cristianos hasta la muerte de Abd Al-Rahman III. La idea que subyace es que el autor reconoce el éxito de Pelayo y el de sus sucesores. Idea secundaria.
            Cita el autor en el segundo párrafo a Al-Razi, que escribió; “en tiempos de Anbasa (721-726) se levantó en Galicia un asno salvaje llamado Pelayo”. Es importante lo que indica a continuación porque coincide con los contenidos básicos del texto cristiano; “Desde entonces empezaron los cristianos en al-Andalus a defender contra los musulmanes las tierras que aun quedaban en su poder…”. El autor expresa como el último reducto cristiano después de la conquista de los islamitas; “…la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con trescientos hombres”. Esta es la idea principal del texto musulmán, que da noticia del comienzo de la resistencia y de la organización incipiente de un reino, tratando con desprecio tanto a Pelayo como a su pueblo.
            En el último párrafo el autor pone de manifiesto el desprecio a un enemigo del Islam al que no han podido reducir y las malas condiciones en que se encontraba el ejercito musulmán en una tierra pobre sin medios de subsistencia; “Treinta asnos salvajes ¿qué daño pueden hacernos?”. Para terminar hablando de cómo Pelayo y sus sucesores consiguieron prolongar su reino hasta hoy (S. XVII) y arrebatar lo que los musulmanes habían quitado a los cristianos. Idea secundaria.
            La conquista de la Península por los musulmanes puede considerarse como la continuación de la expansión que comenzó tras la muerte de Mahoma. La conquista no fue difícil en parte por la desorganización del estado visigodo y por la colaboración de destacados godos. El estado andalusí dependiente de Damasco pronto se puso en funcionamiento y desde el 717 Córdoba se convirtió en la capital.
            El foco de resistencia asturiano, supuso la primera derrota de los musulmanes en Europa y durante un siglo el Reino de Asturias fue el único territorio cristiano organizado en la Península y el único, que en su época, freno la expansión musulmana. El núcleo de Pelayo, fue reforzado por otro, el de Alfonso, que se unió a la causa de Pelayo y se caso con su hija Ermesinda, lo que propició su herencia del trono cuando murió el hijo de Pelayo, Favila. En Alfonso I (739 -757) convergieron las dos áreas de la Cornisa Cantábrica que antes se libraron de la presencia de los musulmanes.
            Después de algunos reinados, llega al poder Alfonso II (791-842), un gobierno de medio siglo que se identifica con una coyuntura decisiva en la historia del reino de Asturias, por dos motivos: se afianza y logra superar las dificultades exteriores, y se organiza desde el punto de vista interno. La Crónica Albeldense afirma de este rey, que hizo revivir en Oviedo toda la constitución política de los visigodos y toda su organización eclesiástica. Sánchez-Albornoz se inclina a reducir la restauración del orden gótico, atribuida a Alfonso II, a la formulación de una idea llamada a tener profundas consecuencias en la historia posterior, el llamado “neogoticismo asturleonés”, es decir, la consideración de la monarquía asturiana primero y de la leonesa luego, como directas continuadoras visigodas. 
            Con el largo reinado de Alfonso III (866-910), se desarrolla la etapa más brillante de la historia del reino asturiano. La expansión territorial y un hábil sistema de alianzas, por un lado, la repoblación programada y la afirmación neogótica, por otro, constituyen las directrices fundamentales de todo el proceso político de Alfonso III. Según Menéndez Piral, el optimismo triunfalista que se respiraba en la corte y que traduce finalmente la predicción de la Crónica Profética, constituirá la clave explicativa de la estructura política de España desde el siglo X al XII: la idea imperial leonesa (Álvarez (Coord.), 2013).
            La aportación histórica del texto cristiano, hay que contemplarla desde el punto de vista del clérigo cronista, que utiliza los precedentes bíblicos con un carácter positivo y paralelo, comparando a los hispanogodos con el pueblo judío. Al contemplar el cronista del siglo IX los inicios de la resistencia desde la perspectiva optimista propiciada por las victorias de Alfonso III sobre el Emir Omeya que solicitó una tregua de tres años, las esperanzadas palabras que el narrador tardío pone en boca de Pelayo, cobran su sentido premonitorio (Zabalo, 2004). 
            En cuanto al texto musulmán, Al-Maqqari, escribió una obra que tiene un gran valor histórico, aunque con contradicciones. El texto desprecia a los cristianos como enemigos sometidos y con poca capacidad de reacción, aunque confirma por otro lado su consolidación como resistencia y la prolongación en el tiempo de la misma. Al final desde la perspectiva que da el paso de los siglos el autor, Al-Maqqari, habla de la recuperación por parte de los hispanos de los territorios que los musulmanes les habían arrebatado.  Los dos textos coinciden en la misma idea, desde ese pequeño núcleo astur se inicia la reconquista del territorio cristiano arrebatado por los musulmanes a los godos.
            Unos años mas tarde que comienza la resistencia astur se van formando los núcleos pirenaicos de Aragón y Pamplona. En el 800 los espacios correspondientes a Aragón, Sobrarbe y Ribagorza estuvieron sometidos a los carolingios; desde el 810 destaca un personaje, Aznar Galindo, al frente de un núcleo que desde el 828 aparece identificado como Aragón. Hacia el 800-810, Pamplona se habría librado ya de la posible dependencia fiscal musulmana; la influencia carolingia que sucedió a aquella duró poco tiempo. Fue Iñigo Arista (+851 o 852) el primer personaje destacado de una dinastía que extendía su influencia desde Pamplona hacia el pirineo occidental (Montalvo, 2010).
            Los textos son importantes por la carencia de fuentes en la época altomedieval. Su fiabilidad está en función de la de sus autores, que indudablemente son parte interesada. El cronista hispano del siglo IX, ve los inicios de la resistencia desde el punto de vista de un clérigo habituado a la lectura de las Sagradas Escrituras. Su texto impregnado de referencias bíblicas pone en boca de Pelayo unas palabras que son consecuencia del éxito de  la situación que se vive durante el reinado de Alfonso III.  En cuanto al texto musulmán, menos fabulado y desde la perspectiva que da el paso de los siglos, coincide en el fondo con el texto cristiano. El autor, Al-Maqqari, habla de la recuperación por parte de los hispanos de los territorios que los musulmanes les habían arrebatado. 

Bibliografía y páginas Web.
ÁLVAREZ PALENZUELA, V. A. (coord.) (2011). Historia de España de la Edad Media. Barcelona: Ariel (98-126)
EDUARDO AMAYA VALENCIA. (1948). Reseña a “Claudio Sánchez Albornoz". THESAURUS, Tomo IV. Núm. 2, (427-428).
GONZÁLEZ JIMÉNEZ, M. (2002). Sobre la ideología de la Reconquista: realidades y tópicos. Memoria, Mito Y Realidad en la Historia Medieval. XIII Semana de Estudios Medievales Nájera, (151-170).
MONSALVO ANTÓN, J. M. (2010). Atlas Histórico de la España Medieval. Madrid: Síntesis, (27-44).
Universidad de Sevilla. ZABALO ZABALEGUI, J. EL NÚMERO DE MUSULMANES QUE ATACARON COVADONGA. Los precedentes bíblicos de unas cifras simbólicas. Consultado noviembre 2014. http://institucional.us.es/revistas/historia/31/40%20zabalo.pdf


Taller de historia: métodos y técnicas de trabajo
Centro de la UNED de Barbastro. Noviembre 2014

sábado, 15 de noviembre de 2014

"LA BATALLA DE SIMANCAS". UN COMENTARIO A PARTIR DE DOS TEXTOS COMPILADOS POR CLAUDIO SÁNCHEZ-ALBORNOZ EN SU OBRA, "LA ESPAÑA MUSULMANA"

Ramiro II, rey de León. 
Texto cristiano
Anales Castellanos Primeros[1]: Doble y terrible derrota del primer Califa de Córdoba
En la era 977 [939], a saber, en la segunda feria (lunes) a la hora tercia mostró Dios un signo en el cielo y el sol se convirtió en tinieblas durante casi una hora en todo el mundo. Después, a los dieciocho días, el séptimo de los idus de agosto [6 agosto] en el día que los cristianos celebran a los santos Justo y Pastor, tercera feria (martes), vinieron los cordobeses a Simancas con su nefandísimo rey Abd al-Rahman y con todo su ejército y fijaron allí su campamento. Encontraron al rey Ramiro y sus condes que salieron reunidos con él y con sus huestes, a saber: Fernán González y Asur Fernández y otra multitud de guerreros. Ayudándoles Dios, cayeron sobre los moros y mataron a espada ese día casi tres mil y quizá más; y allí fue capturado el moro Abu Yahya. Dieciséis días después, el doce de las calendas de septiembre [21 agosto], mientras los moros huían y trataban de salir de tierra de cristianos, les salieron al encuentro en un lugar llamado Leocaput, junto al río Verbera, y allí fueron dispersados los islamitas y bastantes fueron muertos y despojados. Y se alegraron mucho los cristianos, porque volvieron con muchas riquezas y se regocijaron de sus despojos y está llena de ellos Galicia y Castilla y Álava y Pamplona, con su rey García Sánchez. ¡Gracia a Dios!
Texto musulmán
Kitab Amal al-a‘lam[2] de Ibn al-Jatib
Luego Dios le afligió (a Al-Nasir) y le sometió a prueba con la conocida batalla en que padeció duro trato a manos del enemigo de Dios Radmir, hijo de Urdun, el día viernes 11 del mes de sawwal del año 327, frente a la ciudad de Sant Mankas, en el país de los Rumíes (los cristianos), después de una lucha que duró varios días y en la cual se desarrolló la pugna entre ambas partes de la manera más violenta y ardua, llevando la iniciativa el enemigo.
Los musulmanes experimentaron una derrota inaudita, que fue suscitada por un grupo de hombres de la división militar que dependía directamente de Al-Nasir, quienes, envidiosos de los favores que Dios le había acordado, no le aconsejaron lealmente acerca de la conducción de la lucha, sucediendo que al entrar en acción una vez más la caballería se descalabraron las líneas de combate muslímicas. Entonces el enemigo compelió a los musulmanes a replegarse hacia una fosa profunda, por la que se hace referencia a la batalla. En dicha fosa fueron cayendo los hombres hasta que la cubrieron de borde a borde.
Huyó Al-Nasir, abandonando sus campamentos, de los que se apoderó el enemigo, con todos los pertrechos y demás elementos que en ellos había. Ahí perdió Al-Nasir su Corán y su coraza, cosas ambas de un valor inapreciable, que luego recuperó.
Cuando estuvo fuera de peligro, despachó a Córdoba, de modo que llegaran antes del grueso de las tropas, una cantidad de milicianos de su escolta, quienes comunicaron la buena nueva de que Al-Nasir se hallaba sano y salvo, y, en cumplimiento de sus órdenes prepararon rollos y cruces a orillas del río.
Al llegar a la ciudad hizo apresar alrededor de trescientos hombres de la caballería, a los que clavaron en dichos rollos y cruces, haciendo difundir Al-Nasir una proclama en la que decía: “Este es el castigo que corresponde a los que han traicionado al Islam, engañando a su pueblo y sembrando la confusión en las filas del ejército de la Guerra Santa”. Luego erigieron aquellos maderos con las víctimas y las alancearon a la vista de la gente, hecho lo cual Al-Nasir se fue a su palacio. Desde esta campaña ya no emprendió otra personalmente. Más tarde Dios le favoreció con victorias sobre los reyes cristianos y la toma de sus comarcas, como no lo había hecho en beneficio de ninguno de sus predecesores.
SÁNCHEZ-ALBORNOZ, C. La España musulmana, Op. cit., vol. I, pp. 337-339.

Consulta de términos en glosarios, diccionarios, etc.
-  Era Hispánica: esta sitúa el comienzo el 1 de enero del 38 a. C, relacionado con la conquista y pacificación de la península Ibérica por Roma. Cuyo final es en el 716 de la Fundación de Roma.
-  Partición del mes en el Mundo Romano: Los dividían en tres partes que se correspondían con las fases de la luna.
o  Calendas, fase de la luna nueva. Estas son el primer día de cada mes.
o  Nonas, luna en primer cuarto. Se corresponde con el día 7, meses de marzo, mayo, julio y octubre, y en el resto de los meses con el día 5.
o Idus, luna llena. Caen en día 15, los meses, marzo, mayo, julio y octubre, y en el resto de los meses en el día 13.
- Al-Nasir: Abderramán III
- Ramiro: Ramiro II rey de León
- Fernán González: conde de Castilla.
- Asur Fernández: noble leones.
- Leocaput, junto al río Verbera: Monleón y el río Yerbera.
- García Sánchez: hijo de la reina Toda de Navarra.
- Abu Yahya: gobernador de Zaragoza.
- Radmir, hijo de Urdun: Ramiro II hijo de Ordoño II de León.

Claves para comprender el documento
Esta compilación de trozos de autores islamitas y cristianos ha sido cuidadosamente escogida. El resultado es una obra de gran precisión histórica. El autor acude a las dos fuentes, la cristiana y la musulmana. Sánchez-Albornoz deja hablar a los historiadores, compiladores, cronistas, príncipes, místicos, alfaquíes, poetas, etc.; en fin, a todos aquellos que dejan vislumbrar algo del íntimo vivir del Al-Andalus. 
Texto cristiano:
“Anales castellanos primeros”. Así llama Gómez Moreno al antes denominado “Cronicón de San Isidoro de León”, breve relato en forma de anales del siglo X, que comprende desde la predicación de Mahoma hasta la batalla de Simancas (939). M. Gómez Moreno, “Anales castellanos”. Discurso de recepción en la Real Academia de la Historia (Madrid, 1917) Págs. 23-24. 
Está escrito en un momento trascendente de la expansión de los reinos cristianos y propio de la labor de exaltación de los cronistas (S X).
Texto musulmán:
Gestas de los hombres ilustres. Escrito en su huida al Magreb donde murió en 1374. José Lirola Delgado: “Ibn al-Jatib, Saber y poder en la Granada nazarí”. 
Al contrario que el texto cristiano, esta escrito en momentos de crisis y de continuos enfrentamientos entre islamitas, el autor glosa en este texto a los antiguos dignatarios musulmanes. 

1) Clasificación del documento
La versión cristiana. Anales Castellanos Primeros: Doble y terrible derrota del primer Califa de Córdoba. Anales castellanos primeros es el titulado antiguamente Cronicón de San Isidoro de León, breve relato en forma de anales del siglo X.
La versión islámica. Kitab Amal al-a‘lam de Ibn al-Jatib. Gestas de los hombres ilustres, escrito por Ibn al-Jatib en el siglo XIV en el Magreb, donde murió en 1374.
Los dos textos son documentos públicos. El cristiano puede considerarse una fuente primaria. El texto musulmán escrito en el siglo XIV puede clasificarse como una fuente secundaria.
Ambos textos se pueden clasificar por su temática, como histórico-literarios.  El texto musulmán aunque fuente secundaria, no se puede considerar una obra de historia con finalidad investigadora y científica.
La obra recopilatoria de Sánchez Albornoz es Historiográfica y por la tanto una fuente secundaria.

2) Esquema del texto (o análisis del texto)
En el fondo del texto cristiano esta el contenido divino de la victoria.
La idea principal del texto es la victoria de los cristianos unidos; el rey Ramiro y sus condes que salieron reunidos con él y con sus huestes, a saber Fernán González y Asur Fernández y otra multitud de guerreros. Ayudándoles Dios, cayeron sobre los moros y mataron a espada ese día casi tres mil.
Otra idea, esta secundaria, es el botín, unos de los objetivos de la victoria, tan necesario para la vida de los reinos cristianos; mientras los moros huían y trataban de salir de tierra de cristianos, les salieron al encuentro y bastantes fueron muertos y despojados, obtuvieron un gran botín, que llega a Galicia, Castilla, Álava y Pamplona. Gracia a Dios.
También en el texto musulmán la idea de que Dios esta sobre todo, Dios  le pone a prueba con la derrota, pero más tarde le favorece con victorias sobre los reyes cristianos y la toma de sus comarcas como no lo había hecho en beneficio de ninguno de sus predecesores.
La idea principal es la derrota inaudita motivada en este caso por la traición de parte de sus tropas, producto de la envidia a los favores que Dios había otorgado a Abderramán.
La otra idea del texto es consecuencia de las anteriores, el castigo para los que han traicionado al Islam, a la guerra santa, es el mismo contenido ideológico.

3) Comentario propiamente dicho
a) Contexto histórico
El medio siglo de anarquía musulmana había permitido a los reinos y condados cristianos afianzar y extender sus fronteras, especialmente en la parte occidental y en la zona este de los Pirineos, donde pamploneses y asturianos llevan a cabo una política conjunta frente a Córdoba y contra los caudillos semi-independientes de Zaragoza, a los que se unirán en ocasiones contra los cordobeses.
Los avances de Alfonso III de León por el norte de Portugal, fueron continuados por Ordoño II, que resistió el ataque del emir sobre San Esteban de Gormaz y atacó Talavera, al tiempo que Sancho Garcés de Navarra saqueaba, Nájera, Tudela y Valtierra. Ambos son derrotados por el emir en Valdejunquera (920).  
La división de los musulmanes facilitan el avance de los cristianos y estos se detienen por falta de acuerdo entre reyes o por problemas internos de reinos o condados. Las luchas por el poder en León a la muerte de su rey Ordoño II (924), dejan aislado al monarca navarro cuya capital es saqueada por el emir.
Cuando Ramiro II de León logra unir a la reina Toda de Navarra y al conde castellano Fernán González, reunidos, derrotan al califa en Simancas (939). Tras la muerte de Ramiro II, será cuando el califa explotará la rivalidad entre Castilla y león; también entre los pretendientes al trono leones, y entre la monarquía Navarra y los reyes leoneses, en un intento de dividir y lanzar a unos cristianos contra otros, de forma que las fronteras musulmanas no sean molestadas.
b) Comentario de las ideas principal y secundaria
Vemos como en los dos textos la idea del apoyo divino es utilizada. Se da importancia en el texto cristiano a la unión. En Simancas derrotan al ejército de Abd al-Rahman, el rey Ramiro II de León, Fernán González, Asur Fernández y otra multitud de guerreros. Entablada la batalla, se produjo, al parecer, la defección de una parte del ejército musulmán. Que serán castigados por haber traicionado al Islam
El botín era muy importante para la vida de los reinos cristianos, mientras los moros se retiran, les vuelven a atacar y son despojados de sus bienes, precisamente aprovechándose de la retirada, obteniendo un gran botín, que llega a Galicia, Castilla, Álava y Pamplona.
c) Acontecimientos relacionados
Se convierte el califa en árbitro de las querellas entre cristianos. Abd al-Rahmán y al-Hakam II lograron la sumisión de los cristianos a través de una hábil política intervensionista, acompañada cuando era preciso del envió de expediciones militares, en los años de minoridad de Hisham II (976-1013), en que Almanzor fue su administrador, alternó la diplomacia con las campañas de castigo, que tienen objetivos religiosos y económicos.

4)      Conclusión.
El texto es importante por ser este un periodo histórico sin demasiadas fuentes. Su fiabilidad está en función de la de sus autores, que indudablemente son parte interesada.
El autor musulmán llegó a ser visir de la corte Granadina (S. XIV) y en el libro de historia que recoge el texto glosa las glorias pasadas de la estirpe gobernante.
En cuanto al texto cristiano recordemos que la idea de la unidad de España bajo la dirección de los reyes astures-leoneses-castellanos, tiene en Covadonga su punto de arranque y en los cronistas mozárabes del siglo IX los primeros defensores, cuyos pasos seguirán casi todos los cronistas medievales y numerosos historiadores.
Lo indudable es que con enfoques diferentes, ambos textos coinciden en la gran derrota que sufre Abderramán.

**Os recuerdo que es un ejemplo y no un modelo estricto e inmutable**. 
Comentario del texto nº 3. Tema VII
(Así podría quedar la redacción final del comentario)
“Los anales castellanos primeros” fueron titulados antiguamente “Cronicón de San Isidoro de León”; son breves relatos en forma de anales y fueron escritos en el siglo X. Las “Gestas de los hombres ilustres”, fue escrito por Ibn al-Jatib en el siglo XIV en el Magreb, donde murió en 1374.
Los dos textos son documentos públicos. El cristiano puede considerarse una fuente primaria. El texto musulmán escrito en el siglo XIV, una fuente secundaria. Se pueden clasificar por su temática, como histórico-literarios, el texto musulmán aunque fuente secundaria, no se puede considerar una obra historiográfica con finalidad investigadora y científica.
Lo que subyace en el texto cristiano es el apoyo divino que reciben, aunque la idea principal del texto es la victoria de los cristianos unidos; el rey Ramiro y sus condes  salieron reunidos y con sus huestes, ayudándoles Dios, cayeron sobre los moros y mataron a espada ese día casi tres mil. Otra idea esta secundaria, es el botín, unos de los objetivos de la victoria; mientras los moros huían les salieron al encuentro y obtuvieron un gran botín. Gracia a Dios.
También en el texto musulmán es importante el apoyo divino, en este caso Dios pone a prueba a Abd al-Rahman con la derrota, pero más tarde le favorece con victorias sobre los reyes cristianos como no lo había hecho en beneficio de ninguno de sus predecesores. La idea principal es la derrota inaudita motivada en este caso por la traición de parte de sus tropas. La otra idea del texto es consecuencia de las anteriores, el castigo para los que han traicionado al Islam.
            El medio siglo de anarquía musulmana había permitido a los reinos y condados cristianos afianzar y extender sus fronteras, especialmente en la parte occidental y en la zona este de los Pirineos, donde pamploneses y asturianos llevan a cabo una política conjunta frente a Córdoba y contra los caudillos de Zaragoza, a los que se unirán en ocasiones contra los cordobeses.
            Los avances de Alfonso III de León por el norte de Portugal, fueron continuados por Ordoño II, pero ambos fueron derrotados por el emir en Valdejunquera en el año 920. La división de los musulmanes facilitan el avance de los cristianos y estos se detienen por falta de acuerdo entre reyes, o por problemas internos de reinos o condados. Las luchas por el poder en León a la muerte de su rey Ordoño II en el 924, dejan aislado al monarca navarro cuya capital es saqueada por el emir.
            Cuando Ramiro II de León logra unir a la reina Toda de Navarra y al conde castellano Fernán González, reunidos derrotan al califa en Simancas en el año 939. A la muerte de Ramiro II el califa explota la rivalidad entre los cristianos en un intento de dividirlos y enfrentarlos, para que las fronteras musulmanas no sean molestadas.
Dios apoyaba a los cristianos, reunidos, dirigidos por el rey Ramiro II de León, que con sus condes, Fernán González de Castilla, Asur Fernández de León, sus huestes y otra multitud de guerreros, derrotan en Simancas al ejército de Abd al-Rahman, que es puesto a prueba por Dios. Entablada la batalla, se produjo, al parecer, la defección de una parte del ejército musulmán, que mas tarde castigará el Califa por haber traicionado al Islam. El botín era muy importante para la vida de los reinos cristianos, mientras los moros se retiran, les vuelven a atacar y son despojados de sus bienes, precisamente aprovechándose de la retirada, obteniendo un gran botín, que llega a Galicia, Castilla, Álava y Pamplona.
Se convierte el califa en árbitro de las querellas entre cristianos. Abd al-Rahmán y al-Hakam II lograron la sumisión de los cristianos a través de una hábil política intervensionista, acompañada cuando era preciso del envió de expediciones militares. En los años de minoridad de Hisham II (976-1013), en que Almanzor fue su administrador, alternó la diplomacia con las campañas de castigo que tienen objetivos religiosos y económicos.
            El texto es importante por ser este un periodo histórico sin demasiadas fuentes y por que acude a las dos partes, la cristiana y la musulmana.
            Su fiabilidad está en función de la de sus autores, que son parte interesada, el autor musulmán glosa las glorias pasadas de la estirpe gobernante. En cuanto al texto cristiano recordemos que la idea de la unidad de España bajo la dirección de los reyes astures-leoneses-castellanos, tiene en Covadonga su punto de arranque y en los cronistas mozárabes del siglo IX los primeros defensores, cuyos pasos seguirán casi todos los cronistas medievales y numerosos historiadores. Con enfoques diferentes, ambos textos coinciden en la gran derrota que sufre Abderramán.

Bibliografía
ÁLVAREZ PALENZUELA, V. A. (coord.). Historia de España de la Edad Media. Barcelona: Ariel, 2011.
MARTÍN RODRÍGUEZ, J.L. Manual de Historia de España. Vol. 2: La España Medieval. Madrid: Historia 16, 1993.
MONSALVO ANTÓN, J. M. Atlas Histórico de la España Medieval. Madrid: Síntesis, 2010.




[1] Anales castellanos primeros. Así llama Gómez Moreno al antes denominado Cronicón de San Isidoro de León. Breve relato en forma de anales que procede del siglo X. Comprende desde la predicación de Mahoma hasta la batalla de Simancas (939). Edición: M. Gómez Moreno, Anales castellanos. Discurso de recepción en la Real Academia de la Historia (Madrid, 1917), págs. 23-24.
[2] Gestas de los hombres ilustres. Escrito en su huida al Magreb donde murió en 1374. José Lirola Delgado: Ibn al-Jatib, saber y poder en la Granada nazarí.